Propuesta de A.R.CO para implementar los presupuestos participativos.

Rangos de participación.

Para diseñar e implementar los presupuestos participativos hay que saber en primer lugar hasta donde se quiere llegar con la participación ciudadana, ya que no en todos los niveles sería posible llegar a los presupuestos participativos.

Así encontramos los siguientes niveles de participación ciudadana:

 

  • Información: la participación a través de la información se hace en los dos sentidos, tanto de los ciudadanos hacia los representantes públicos como de los representantes públicos a los ciudadanos. Una materialización de este sistema de participación es el sistema de quejas y sugerencias, reconocido y muchas veces sustentado con una base legal. La gestión activa de las quejas puede permitir un sistema dinámico de comunicación entre administración y necesidades y preferencias de los administrados. En este sentido, este instrumento de información tiene un cierto poder participativo.
  • La consulta. En ciertos casos la consulta de los ciudadanos es preceptiva antes de que la autoridad pública pueda tomar una decisión. En algunos casos, la autoridad pública queda ligada por la decisión tomada por los ciudadanos tras la consulta. Puede también ser voluntaria y no vinculante. Puede ser de carácter general, cuando la decisión se somete a consulta al conjunto de la colectividad local (referéndum) o circunscribirse al conjunto de los grupos o ciudadanos directamente afectados por la decisión que se quiere tomar (vecinos de una obra que se licita). Aunque la decisión pública no quede legalmente vinculada por la posición de los ciudadanos consultados, queda al menos influenciada por la misma, al menos políticamente. Para que esta influencia sea más neta, es necesario contar con cauces para que la respuesta de los ciudadanos consultados sea conocida públicamente, y que no quede circunscrita únicamente a la esfera administrativa. En este sentido, se puede considerar la consulta pública como un estadio superior de participación ciudadana en las políticas públicas. A pesar de todo, esta forma de participación es muchas veces esencialmente reactiva, puesto que las asociaciones de ciudadanos o los vecinos directamente afectados son llamados a pronunciarse sobre un proyecto que ha sido enteramente diseñado por la autoridad publica, por lo tanto, previa a la consulta ciudadana, deberíamos dar la posibilidad a estas entidades a realizar propuestas de modificación del texto, reforma, acto a dichos entes con el fin de que la propuestas sea también en parte suya.
    • La concertación: consiste en la participación sistemática y estable de representantes ciudadanos (asociaciones vecinales o sectoriales) en los procedimientos administrativos o en la formulación de políticas públicas. La concertación implica la puesta en marcha de un proceso de participación, que implica una sistematización de la aportación hecha por los ciudadanos. Su implicación exige una tarea de formación en la participación, y por parte de la autoridad pública demanda la preparación de documentación e información para asegurar que la participación ciudadana tiene un encaje correcto.
    • Co-decisión: implica en cierta medida un reparto del poder legislativo local entre las autoridades públicas y los ciudadanos. Se articula a través de un proceso claramente establecido en todas sus etapas. Su reglamentación suele adquirir una forma legal. Pueden tomar la forma de asambleas en las que las decisiones de los representantes de los ciudadanos generan una obligación de ejecución por parte de la administración pública local.

     

    Teniendo en cuenta estos grados de participación, podríamos indicar que en el caso de Coslada nos encontramos en el grado 1 (y con muchas deficiencias en la puesta en práctica), para llevar a cabo presupuestos participativos deberíamos de llegar a grado 3, (concertación) o 4 (co-decisión), la primera es más usual para esta herramienta y la 4 rara vez se da salvo municipios de pocos habitantes donde la asamblea suele ser la vía de adoptar acuerdos.

     

    Planning de ejecución de los presupuestos participativos.

    Tomando como ejemplo los medios de ejecución de presupuestos participativos de otros municipios se podrían anotar los siguientes pasos:

     

    1. Se procede a realizar una asignación de una parte del presupuesto general para realización de planes seleccionados a los largo del proceso de decisión.(Noviembre-diciembre). Esto acotará las propuestas elegidas a la cantidad destinada de tal forma que realmente las opciones elegidas puedan llevarse a cabo de manera efectiva.
    2. Fase informativa (enero-mayo). Se convocan Jornadas de Participación Ciudadana (enero-febrero), para explicar la metodología del proceso y para fijar el calendario y su difusión (mayo-junio).
    3. Asambleas de Barrio (junio). Pueden participar asociaciones, y ciudadanos a titulo individual. Se priorizan las políticas municipales, votando cada participante a tres de ellas (propuestas temáticas). Se votan a continuación las obras que se consideran más importantes para el barrio o la ciudad (inversiones de barrio). Finalmente se votan a 1 representante para el Consejo de la  Ciudadanía del Municipio. También se pueden enviar propuestas individualmente a través de internet, esto es importante por que incluimos el uso de las nuevas tecnologías y las utilizamos para “acercar” a la ciudadanía a la participación de forma fácil, rápida, sencilla, barata y cómoda.
    4. Mesas Temáticas (junio-septiembre). En algunos casos se crean estas mesas para analizar, cuantificar y evaluar las propuestas emitidas por las asambleas de barrio, agrupadas distintas áreas temáticas. Transmitirán el resultado de sus trabajos al Consejo de la Ciudadanía.(Opcional).
    5. Consejo de la Ciudadanía Tiene la misión de aprobar los presupuestos participativos y transmitirlos al ayuntamiento (octubre-noviembre). Recaba las propuestas de las Asambleas de Barrio (y de las Mesas Temáticas, si las hay), las evalúa y ordena y envía su propuesta final al Ayuntamiento.
    6. Seguimiento. Durante el ejercicio siguiente (abril-mayo), el Ayuntamiento se reúne con el Consejo Ciudadano para dar cuenta de los proyectos del presupuesto participativo puestos en marcha y su estado de ejecución. El Consejo Ciudadano, en colaboración con el Ayuntamiento, elabora una memoria de los presupuestos participativos para que se sientan parte de las propuestas, implementación y resultados de las acciones.

     

    Siguiendo estos pasos, y si se llevase a cabo este año, las propuestas de la ciudadanía se pondrían en marcha a más tardar en octubre-noviembre del año próximo y ejecutada (o en vías de ejecución) en abril-mayo del año siguiente, dependiendo de la magnitud de dichas propuestas.

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