Olivia Carballar | www.lamarea.com

Desde antes de que su padre abdicara, buena parte de la sociedad veía en su figura –incluso con temor en círculos republicanos–, la posible renovación de una monarquía abrasada por las correrías del propio monarca y la corrupción en la que estaba implicada parte de su familia. Joven, preparado, casado con una periodista divorciada ¡y no caza osos! “La Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza (…). Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan, con toda razón, que los principios morales y éticos inspiren, y la ejemplaridad presida nuestra vida pública”, dijo Felipe VI en su
primer discurso como rey de España. A diferencia de su padre, que juró su cargo delante de una Biblia y un crucifijo, él acababa de hacerlo sobre la Constitución.
Las manifestaciones a favor de la República que fueron prendiendo en distintos puntos del país cuando se conoció la abdicación de Juan Carlos I se diluyeron con los meses, pero el tiempo intocable de la monarquía nunca más volvió. Desde entonces, Felipe VI ha sido recibido en numerosos actos con protestas. “No queremos escuchar ningún discurso fácil de una estructura monárquica impuesta”, expresaron este mes de marzo los concentrados en una visita del rey a la empresa vasca Velatia. El pasado noviembre, en la apertura de la XII legislatura, un senador de IU llegó a desplegar una bandera republicana. El diputado y exlíder del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Diego Cañamero, lució una camiseta con el lema “Yo no voté a ningún rey”. Y los diputados de Unidos Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza, no le aplaudieron. Hace unos días, Ahora Madrid y PSOE votaron en la Junta Municipal de Hortaleza a favor de cambiar el nombre del Parque Felipe VI por el de Parque Forestal de Valdebebas.
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