31 de octubre: por qué España eligió esta fecha para recordar a las víctimas del franquismo.

El Día de Recuerdo y Homenaje a todas las Víctimas cumple cuatro años en 2026. Su fecha remite a la Constitución de 1978 y a la Ley de Memoria Histórica de 2007, pero su elección provocó un debate parlamentario.

El 31 de octubre no conmemora el golpe de Estado de 1936 ni el final de la dictadura. Vincula dos votaciones parlamentarias: la aprobación de la Constitución en 1978 y la del proyecto de Ley de Memoria Histórica en 2007. La Ley de Memoria Democrática de 2022 convirtió esa coincidencia en una jornada oficial.

Noventa años después del golpe militar contra la Segunda República, la fecha recuerda a las víctimas y plantea una pregunta: ¿qué acontecimientos selecciona una democracia para construir su calendario de memoria?

1978: la Constitución y los límites del consenso

El 31 de octubre de 1978, el Congreso aprobó el texto constitucional por 325 votos a favor, seis en contra y 14 abstenciones, con cinco ausencias. El Senado también lo respaldó. La ciudadanía ratificó la Constitución en referéndum el 6 de diciembre y esta entró en vigor el 29 de diciembre. Aquel 31 de octubre no se votó en referéndum.

La Constitución contó con el apoyo de UCD, PSOE, PCE y otras formaciones, pero no hubo unanimidad. Alianza Popular, antecedente del Partido Popular, se dividió. Manuel Fraga, antiguo ministro franquista y ponente constitucional, apoyó el texto. Siete diputados del PNV se abstuvieron, críticos con el tratamiento de los derechos históricos vascos.

El nuevo marco de derechos y libertades no resolvió de inmediato las consecuencias de la dictadura. Muchas familias continuaron buscando desaparecidos; otras afrontaban el legado del exilio, las condenas políticas o los bienes incautados. La distancia entre democracia y reparación reaparecería décadas después.

2007 y 2022: del reconocimiento a la fecha oficial

El segundo 31 de octubre decisivo llegó en 2007, durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Ese día, el Congreso aprobó el proyecto que daría lugar a la Ley 52/2007, de 26 de diciembre. La llamada Ley de Memoria Histórica amplió medidas de reconocimiento y reparación y abordó la localización de desaparecidos, los símbolos franquistas y el acceso a documentos.

La tramitación mostró desacuerdos. El PSOE defendió la iniciativa como ampliación de derechos; el PP criticó su orientación general, aunque apoyó algunos preceptos; y ERC consideró insuficientes las medidas. En la votación del resto del dictamen hubo 184 votos favorables, 137 contrarios y tres abstenciones. Otros artículos se votaron por separado.

Quince años después, el artículo 7 de la Ley 20/2022 estableció el 31 de octubre como “Día de recuerdo y homenaje a todas las víctimas” del golpe militar, la Guerra y la Dictadura. Su exposición de motivos vinculó la elección a las votaciones parlamentarias de 1978 y 2007.

El debate: ¿14 de abril, 18 de julio o 12 de diciembre?

Durante la tramitación de 2022, varios senadores plantearon otras fechas. Josep Maria Reniu, de ERC, propuso el 14 de abril, aniversario de la Segunda República. Carles Mulet, de Compromís, defendió esa misma opción y cuestionó la vinculación del homenaje con la Constitución de 1978 y la monarquía.

Miguel Sánchez López, de Ciudadanos, y Koldo Martínez, de Geroa Bai, propusieron el 18 de julio, aniversario del golpe de 1936. El primero justificó el cambio como una mejora técnica; el segundo defendió situar el origen de la violencia en el centro del homenaje.

Los senadores de Junts Josep Maria Cervera y Josep Lluís Cleries defendieron el 12 de diciembre, aniversario de la resolución de Naciones Unidas que, en 1946, condenó el carácter fascista del régimen franquista. Ninguna de esas propuestas prosperó.

No era solo una disputa de calendario. El 14 de abril subrayaba la legitimidad republicana; el 18 de julio, el golpe y la represión; y el 12 de diciembre, la condena internacional del franquismo. El 31 de octubre destacaba, en cambio, el itinerario parlamentario de la democracia y de las políticas de memoria. Cada opción evocaba un acontecimiento distinto.

Las víctimas, más allá de una efeméride

Detrás de esa discusión están las personas perseguidas. La violencia franquista incluyó fusilamientos, encarcelamientos, trabajos forzados, depuraciones profesionales, incautaciones y persecución por motivos políticos, religiosos o de orientación sexual. Las mujeres sufrieron formas específicas de represión y humillación. El exilio separó familias y obligó a muchas a rehacer su vida fuera de España.

La Ley de Memoria Democrática declara nulas las condenas y sanciones impuestas por los órganos represivos por las causas previstas en la norma. Además, atribuye al Estado responsabilidades en la búsqueda de desaparecidos, contempla un censo de víctimas y regula el acceso a archivos. Son actuaciones que van más allá de un homenaje simbólico.

La memoria atraviesa asimismo generaciones. La ausencia de una persona desaparecida o el exilio de un abuelo no termina necesariamente con su muerte. De ahí que la ley incluya, en su disposición adicional octava, vías de acceso a la nacionalidad española para determinados descendientes y otros familiares incluidos expresamente en la norma.

Una controversia actual sobre los descendientes del exilio

Esa disposición está hoy en el centro de un litigio electoral. En septiembre de 2026, el Tribunal Supremo suspendió cautelarmente determinados efectos electorales de inscripciones en el censo de españoles residentes en el extranjero vinculadas a la llamada “ley de nietos”, tras recursos de Vox e Iustitia Europa. La medida afecta al voto, no a la nacionalidad adquirida, y contempla excepciones mediante acreditación consular.

El 28 de octubre, el Gobierno entregó al tribunal una relación de 163.355 personas afectadas. Exteriores comunicó 901 certificaciones consulares que permiten acogerse a la excepción. El Supremo mantiene abierto el procedimiento y el día 29, dio trámite de alegaciones a una petición de ampliar las medidas a otros descendientes. No existe todavía una sentencia definitiva sobre el fondo.

El recuerdo y las preguntas pendientes

La controversia electoral no debe eclipsar el significado del 31 de octubre. La jornada reconoce a las víctimas del golpe, la Guerra y la Dictadura, pero recuerda también que la reparación comprende mucho más que una fecha: identificar desaparecidos, conservar testimonios, abrir archivos y reconocer derechos.

Noventa años después de 1936, el debate sobre la fecha muestra distintas maneras de contar el pasado. Para quienes siguen buscando respuestas, el homenaje no puede sustituir a la verdad ni cerrar las tareas pendientes.

 

 

Fuente: https://www.diario-red.com/memoria/31-octubre-que-espana-eligio-fecha-recordar-victimas-franquismo/20261029135249079415.html?utm_medium=social&utm_source=bluesky&utm_campaign=share_button

 

 

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