A pesar de lo sucedido, todo parece continuar en el mismo lugar en el que se encontraba, si acaso se percibe un poco más de algarabía callejera por la emisión televisiva (por capítulos) del aquelarre socialista. La fiesta, en la que hubo mucho macho cabrío, y mucha hembra también, terminó por descubrir que el PSOE es un zoológico del infierno en el que no han faltado ni bestias ni espectáculos: golpes de estado, puñaladas, ruedas de prensa en mitad de la calle, órganos políticos que son legítimos e ilegítimos, reconocidos y no reconocidos, irreconocibles…
Sé que muchos quieren creer que Pedro Sánchez lucha por un gobierno progresista, pero me temo que pactaría con Lucifer si con ello consiguiera ser presidente del Gobierno. Puede que incluso lo hiciera solo por sobrevivir. Ante la duda, solo hay que recordar su comportamiento durante los dos últimos años. Leer el resto de esta página »
Sorprender no sorprende, pero llama la atención que seamos el país más corrupto de Europa occidental. No estoy en condiciones de hablar de la Europa oriental poscomunista, porque no la conozco salvo los casos delirantes de Albania, Macedonia y Kosovo. Pero lo más llamativo es que nadie se haga la pregunta en voz alta, y que nuestros talentos mediáticos no se hayan detenido en pensar a qué se debe: si a nuestra tradición, si estará incluido en el ADN de los españoles, a la dieta, al peso de la familia como única institución respetable, es un decir; a nuestro inveterado desprecio por el Estado, primer pozo de corrupción nacional.
Cada una de las miles de calles bautizadas con nombres de generales, capitanes o coroneles franquistas hacen, diariamente, apología del régimen dictatorial y criminal que gobernó España durante casi cuatro décadas. Cada una de las banderas franquistas exhibidas en manifestaciones como la que blandieron miembros de la
«Por boca de Felipe González y de sus tropas está hablando la oligarquía de este país, la que se siente cómoda con un Gobierno ladrón, corrupto y neoliberal como el del PP»

MADRID.- En octubre de 2014 salió a la luz el caso de las tarjetas black opacas al fisco, un escándalo que implicaría a la mayor parte de la cúpula de Caja Madrid (y, posteriormente, Bankia). Durante las presidencias de Miguel Blesa (1996-2010) y Rodrigo Rato (2010-2012), ambas entidades otorgaron a los consejeros y directivos unas tarjetas de crédito del tipo ‘Visa Black’ para cubrir gastos personales valorados en cientos de miles de euros con cargo a las cuentas de la caja de ahorros.
La existencia de paraísos fiscales y subterfugios para la evasión en el seno de la Unión Europea suponen una grave pérdida para la recaudación de los Estados, necesaria para sostener políticas sociales en tiempos de crisis, y repercute directamente en las condiciones de vida de las clases medias y bajas.





¿El "desastre de Chernóbyl" pudo haber sido provocado por un ataque del enemigo americano?