Soledad Luque (Madrid, 1965) cuenta que su hermano mellizo Francisco siempre ha sido «un hueco» para ella. No se trata de “nada paranormal, ni siquiera espiritual”, pero sí “una ausencia”. Con la campaña “Todos los niños robados son también mis niños”, la familia Luque Delgado presentó ante la fiscalía en enero de 2012 unas 89.000 firmas reclamando una investigación judicial efectiva. Desde entonces, han creado una asociación con el mismo nombre para entablar relaciones con las instituciones.
¿Cómo fue el robo de un bebé en vuestra familia?
Mi hermano mellizo Francisco y yo nacimos en 1965, en plena Dictadura de Franco, éramos los pequeños de una familia de 10 hermanos. Según la versión oficial, Francisco nació con un peso bajo y lo llevaron a la incubadora. Durante el tiempo que estuvo allí, casi tres semanas, mis padres y mi hermano mayor iban a visitarle; los informes de la monja que les atendía eran muy positivos, les comentaba que el bebé se iba recuperando hasta que llegaron a decirles que podrían llevárselo a casa al día siguiente. Leer el resto de esta página »
La Audiencia Nacional juzga a partir de este martes a cinco agentes de la Policía Nacional, además de un agente de la Policía Municipal de Fuenlabrada y a un exjefe de prensa del Ayuntamiento de Coslada, por presuntamente favorecer a la trama de blanqueo de capitales de origen chino de Gao Ping.
Se ubicará en otra parcela a 50 metros de la original
¡Este otoño volvemos a las calles!

Internacional
A pesar de lo sucedido, todo parece continuar en el mismo lugar en el que se encontraba, si acaso se percibe un poco más de algarabía callejera por la emisión televisiva (por capítulos) del aquelarre socialista. La fiesta, en la que hubo mucho macho cabrío, y mucha hembra también, terminó por descubrir que el PSOE es un zoológico del infierno en el que no han faltado ni bestias ni espectáculos: golpes de estado, puñaladas, ruedas de prensa en mitad de la calle, órganos políticos que son legítimos e ilegítimos, reconocidos y no reconocidos, irreconocibles…
Sorprender no sorprende, pero llama la atención que seamos el país más corrupto de Europa occidental. No estoy en condiciones de hablar de la Europa oriental poscomunista, porque no la conozco salvo los casos delirantes de Albania, Macedonia y Kosovo. Pero lo más llamativo es que nadie se haga la pregunta en voz alta, y que nuestros talentos mediáticos no se hayan detenido en pensar a qué se debe: si a nuestra tradición, si estará incluido en el ADN de los españoles, a la dieta, al peso de la familia como única institución respetable, es un decir; a nuestro inveterado desprecio por el Estado, primer pozo de corrupción nacional.
Cada una de las miles de calles bautizadas con nombres de generales, capitanes o coroneles franquistas hacen, diariamente, apología del régimen dictatorial y criminal que gobernó España durante casi cuatro décadas. Cada una de las banderas franquistas exhibidas en manifestaciones como la que blandieron miembros de la 





A ver si un día reconocen el asesinato de mio tío Guillermo Martínez Orejas que asesinaron en Coslada en Mayo…