
En las últimas semanas hemos tenido muy presente la Ley de Memoria Democrática española (Ley 20/2022, de 19 de octubre), que tiene como objeto el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el periodo comprendido entre el 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, promoviendo lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Una Ley necesaria y justa que el señor Feijóo, junto al ultra Abascal, quieren derogar si llegan a gobernar este país. Esperemos que ese día nunca llegue y que la Ley de Memoria Democrática siga vigente durante muchos años, pudiendo mejorarse próximamente en algunos aspectos.
















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