
Como es bien sabido, en el 711, tras la derrota de don Rodrigo frente a los musulmanes en la batalla de Guadalete, algunos grupos dispersos de nobles abandonaron la península ibérica junto a sus séquitos y se esparcieron por media Europa, dando lugar a la famosa “diáspora visigoda”. Los descendientes de aquellos pioneros recrearon aquel mito fundacional mediante un dilatado repertorio de relatos, canciones y liturgias, de manera que, aunque dispersos, nunca llegaron a perder conciencia de su origen.













A ver si un día reconocen el asesinato de mio tío Guillermo Martínez Orejas que asesinaron en Coslada en Mayo…