La falta de transparencia, o por decirlo más claramente, ocultación sistemática, que Renfe-Adif ha aplicado a sus tratos de favor hacia el concesionario de esta operación ha llevado recientemente a una reclamación de las organizaciones sociales ante el Portal de Transparencia, que hasta la fecha se ha traducido en pocos hechos por trabas burocráticas, a pesar de haberse reconocido el derecho a la información.
Por su dimensión e importancia territorial, así como por la azarosa, prolongada e infructuosa gestión precedente, la Operación Chamartín constituía el banco de pruebas de las políticas urbanas en Madrid al inicio de la legislatura del ayuntamiento del cambio en 2015.
En síntesis, se trata de una operación iniciada en 1993 por la empresa pública ferroviaria Adif (sociedad instrumental de Renfe), propietaria de los terrenos, con 3 objetivos básicos: Remodelar el nodo ferroviario y sus instalaciones; recalificar terrenos innecesarios para ese fin, generando ingresos con los que contribuir a la financiación de esa remodelación; articular ese espacio urbano en su entorno, contribuyendo a mejorar este.
El entonces ministro de Fomento, Borrell, del gobierno de Felipe González, en lugar de iniciar un proceso de negociación con las administraciones locales y con la sociedad civil madrileña, decide actuar a través de la persona interpuesta de un agente especulador privado, mediante acuerdos de concesión de derechos en su mayoría opacos.



El 7 de Enero de 2013, publicaba en Diario Progresista (etapa anterior) el artículo «Perdiendo el trono», texto incluido en mi libro «
«Ralentización” esa es la palabra que más se ha escuchado los últimos meses del año. 2019 no se presenta con el optimismo con el que recibimos el 2018 y los mercados 






A ver si un día reconocen el asesinato de mio tío Guillermo Martínez Orejas que asesinaron en Coslada en Mayo…