Fernando Hernández Sánchez
Según los principios de la mecánica cuántica, si encerramos a un gato en un cubículo con una carga de gas venenoso cuya liberación se activa mediante un dispositivo con una sola partícula radiactiva que puede desintegrarse en la mitad de los casos, la probabilidad de que el dispositivo funcione y el gato esté muerto es de una contra dos, lo mismo que la de que el dispositivo no se haya disparado y el gato esté vivo. En términos vulgares, mientras no se abra la caja el gato puede estar vivo o muerto a la vez. No lo sabremos hasta proceder a su apertura.
En los últimos tiempos, el emergente líder de una de las facciones de la derecha —todavía está por ver con qué porcentaje de éxito— ha efectuado una aportación novedosa a la paradoja de Erwin Schrödinger: que es posible abrir el melón de la ilegalización de los comunistas y que el resto del fruto guardado en la nevera continúe teniendo la apariencia rozagante de una democracia. Una contribución, qué duda cabe, a la altura de su trayectoria académica.

Hemos oído que con Vox llegaba el fascismo, la extrema derecha, a las instituciones; pero nosotras pensamos que tras el franquismo aquellos no se fueron, sino que se quedaron “atados y bien atados” a unas instituciones que en sí mismas eran también franquistas.
Decenas de miles de personas se han manifestado este sábado en más de 200 puntos del estado para reclamar pensiones “dignas”
Hace un par de semanas, coincidiendo con el 43 aniversario de la muerte de Franco, organizaciones de extrema derecha se concentraron en varias ciudades del Estado para protestar contra el anuncio del Gobierno español de exhumar el cadáver del dictador y retirarlo del Valle de los Caídos. Estas exhibiciones de nostalgia hacia el anterior régimen han llenado páginas de periódicos y horas en las televisiones, incluso con apariciones en directo de personajes que ensalzaban al dictador y su cruzada. Todos los medios han hablado del franquismo que persiste en España como un residuo caduco y casposo, como los restos del fascismo condenado a desaparecer y que se resiste a adaptarse a los tiempos que corren. No había nada que temer ante los cuatro nostálgicos que todavía sueñan con la vuelta de sus banderas victoriosas.
Monarquía o República. Esa era la pregunta a la que miles de personas respondieron en Madrid. La gran mayoría ha optado por la segunda opción como modelo de Estado, con un resultado claro: 93% de votos a favor, un total de 20.777 de los 22.361 votos emitidos. En esta ocasión, la consulta se ha realizado en medio centenar de barrios madrileños, así como en cinco municipios.
Los resultados electorales en Andalucía son muy significativos. El social-liberalismo del PSOE se derrumba y dejará de gobernar después de 36 años, se hunde el “ciudadanismo” de Adelante Andalucía, las fuerzas reaccionarias obtienen en conjunto la mayoría de los diputados, irrumpe en el parlamento el franquista Vox y… gana la abstención (41,35%, más de 5 puntos respecto a 2015).
Cuando el pueblo habla, la nación escucha; o así debería ser. El hecho de que en las últimas semanas estemos asistiendo a un movimiento de responsabilidad cívica como es la conciencia de la democracia ejercida mediante consultas populares por el derecho a decidir la forma de Estado es, -cuanto menos- síntoma de un entendimiento colectivo del verdadero significado de lo que supone un Estado que proclama que su soberanía reside en el pueblo español, del que emanan sus poderes.






A ver si un día reconocen el asesinato de mio tío Guillermo Martínez Orejas que asesinaron en Coslada en Mayo…