LIBERTAD PRESXS POR LUCHAR

El 22 de marzo de 2014 miles de personas que llegaban de todas partes del Estado Español llenaron las calles de Madrid exigiendo PAN, TRABAJO, TECHO Y DIGNIDAD. La clase obrera tuvo claro cuál era su lugar: las calles, la lucha, la unidad. Una movilización totalmente masiva que cuando la cabecera avanzaba por Cibeles, el Paseo de Recoletos y la Plaza de Colon estaban completamente llenos y aún la cola de la manifestación no se había movido de Atocha. Un día lleno de orgullo y grandes acogidas cuando las diferentes columnas iban llegando a Madrid. Unos momentos que demostraron una vez más cómo el mantenimiento del régimen del 78 cada vez es más inestable.

Pero como cualquier peligro que advierte el régimen, la respuesta fue clara: represión. Todas ya conocemos como terminó aquél día en el que las cargas policiales comenzaron cuando aún sonaba la Solfónica en la Plaza de Colón. La brutalidad de las cargas, a pesar de los reclamos que se hacían desde la megafonía para que parasen, no censaron y llegaron desde Colon a Paseo de Recoletos, lleno de familias, mayores y jóvenes.

¿Qué sucedió en esas cargas? Que la actuación policial dirigida de forma indiscriminada y brutal contra el conjunto de manifestantes dejó un saldo de lesionadxs y detenidxs realmente altos: 108 personas fueron atendidas por los servicios sanitarios con heridas de gravedad (una de ellas perdió un testículo por una pelota de goma y otro estuvo a punto de perder un ojo) y 21 personas fueron detenidas, 2 de ellas menores de edad. Una persona más fue detenida el 23 de marzo tras la concentración de Madrid reclamando la libertad de los detenidos. Gran parte de ellas sufrieron lesiones durante la detención. Y dos de las personas detenidas, Isma y Miguel, pasaron meses en prisión preventiva.

Año y medio después nos llegan las sentencias condenatorias con pena de cárcel de la mayoría de detenidxs. Tres de ellxs tienen sentencias condenatorias de menos de dos años por lo que se ha pedido la suspensión de la condena. Pero el resto de compañerxs, muchxs ya conocidxs: Nestor, Isma, Miguel, Candela, Nahuel y otras siete personas, tienen peticiones de cárcel de entre 6 y 8 años.

Sin olvidarnos de las sanciones administrativas con multas que ascienden a los miles de euros. Cantidades realmente imposibles para asumir por la clase trabajadora y con un claro fin: que paremos la lucha.

La represión fue tal porque se dieron cuenta de la organización de la clase trabajadora. Se dieron cuenta que el pueblo tiene claro: NO AL PAGO DE LA DEUDA. PAN, TRABAJO, TECHO Y DIGNIDAD.

Y no es la primera vez que ocurre esto. Llevamos años acostumbradxs a esta represión que intenta pararnos: tenemos a nuestro compañero Alfon en prisión, a Nahuel también, y numerosos casos de sentencias, multas y juicios por salir: Trece Rosas, Coca Cola, Titiriteros… Los últimos juicios que han tenido lugar a compañeros raperos por sus letras o a los compañeros detenidos el día de la coronación de Felipe VI en la Puerta de Sol.

La represión política y social es causa directa de la lucha de trabajadorxs por sus derechos y tiene un claro intento de frenar esta movilización consecuente. La conformación de comités de ayuda que denuncie la situación  es imprescindible para demostrar al régimen que su represión no hará retroceder la lucha de los pueblos y en  palabras de Benedetti  recordarle a ellxs y confortarnos nosotrxs  que la solidaridad es la sonrisa de los pueblos. En ellas reside nuestra unidad y fortaleza: la sonrisa y la solidaridad.

El tiempo de organizar decididamente una nueva campaña en exigencia de la Amnistía política y social, y tenemos claro como vamos a empezar: En lucha, en la calle, exigiendo por nuestras vidas y nuestra dignidad.

¡ 3 DE DICIEMBRE VOLVEMOS A LAS CALLES!

 

 

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