
El otoño se está rezagando. Se está rezagando a pesar de que la ciudad de Albacete ya huele a castañas asadas y las chaquetas han salido de los armarios. Quizás sean las altas temperaturas quienes mantienen las hojas en los árboles. O quizá sea, simplemente, terquedad. Sea como fuere, caerán, y lo harán más pronto que tarde; los árboles no tienen que organizarse para que eso suceda, el clima, a pesar de la crisis, hará todo el trabajo.
Sin embargo, el otoño social claroscuro donde, como alertara Gramsci, emergen los monstruos y que forma parte de nuestras actuales circunstancias, no caerá por inercia. Será necesario el viento del pueblo y un horizonte claro donde verdear. Quizás por eso un torbellino de indignación -aunque tímido- recorre Europa y el planeta. O quizás, el dolor que es del viento del norte y del viento del sur y nos duele sin explicaciones levante nuestro soplido. Lo cierto es que “esos monstruos, a diferencia de las hojas, no caerán” ni por sí mismos ni por sí solos.
Si queremos que la hoja de la extrema derecha amarillee hasta marchitarse tendremos que organizarnos contra el odio y el fascismo como hicieran, por ejemplo, nuestras vecinas y vecinos el pasado jueves 5 de noviembre para decir NO a Abascal en su itinerario para reconquistar el reino. Organizarnos para decir NO a la exclusión, NO a los privilegios de unos pocos frente a los derechos de todas, NO a la mitificación de un pasado genocida. Decir NO a las muertes evitables, a los bloqueos criminales, al sufrimiento por el sufrimiento.
No se comprende, o sí, que personajes frontalmente opuestos al socialismo como Trump, Milei, Netanyahu, Zelenski, Rubio, Bukele, Kast, Meloni, Orbán, Purra, Okamura, Ayuso y tantas y tantos otros -la lista cada día es más larga- ocupen lugares de poder con incidencia directa en la vida de millones de seres humanos que forman parte de la mayoría. Tampoco se comprende, o sí, que las gentes aplaudan sus decisiones, les sigan, les defiendan, les voten y voten con ellos y ellas en plazas que se desbordan. Culto a la personalidad, control de masas, propaganda, corporativismo económico, expansionismo… ¿les suena? ¡Correcto! Mecanismos psicológicos y estructurales que utiliza, al igual que el fascismo, el consumismo postmoderno haciendo de la coerción seducción. Pero solo a ratos, porque cuando azuzan los vientos del pueblo en un desesperado intento por no caer del cargo, vuelven a las andadas y meten la pata, la patita y la balaza. A los hechos remitimos.
Cargas policiales por los paros y las manifestaciones de la educación pública en diferentes universidades y ciudades del estado español. El desalojo del campamento por el derecho a la vivienda en la madrileña Puerta del Sol originado por el alevoso desahucio de Mari Carmen a sus 87 años para morir en el hospital. La beligerancia de las fuerzas de “seguridad” sobre manifestantes en las protestas de París. Y un abusivo y largo etcétera tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Para ayudar a que llegue el invierno se ha convocado una huelga general el próximo 11N exigiendo el derecho a la vivienda y un coste de vida asumible. Aprovechamos para respaldarla, adherirnos e invitar a hacerlo. Y advertimos que, si queremos que las burbujas especulativas caigan y no solo se tambaleen, este modelo NO sirve, este sistema NO podrá resolver a favor de las mayorías las contradicciones que genera.
El negocio de la vivienda, la sanidad, la educación, el transporte, son las hojas de ruta del expolio, del empobrecimiento, de la autoexplotación, de la transformación de la humanidad en bajeza y mezquindad. Pero hay más. Habitamos una realidad verdaderamente monstruosa, donde el suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes, donde cerca del 40% de las víctimas de trata de personas son niñas, niños y adolescentes, y donde la intolerancia y el maltrato pone en riesgo la vida de las mujeres, las personas migrantes, los colectivos de diversidad sexual y de género…
¿Y cómo se hace para que este otoño social claroscuro caduque? ¿Qué hacer para que las hojas que se aferran a las ramas impidiendo la transformación caigan hasta el umbral de la tierra y germine el socialismo? Abrimos el buzón de ideas, sugerencias y propuestas.
Ah, y prohibido olvidar que “organizadas” somos el viento del pueblo.
El Colectivo Puente Madera está formado por Esteban Ortiz, Vanessa Pérez, Elías Rovira y Javier Sánchez.
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No entiendo porque, ante los argumentos esgrimidos, y tratandose de una persona que tanto contribuyo a Coslada, no se de…