La memoria de Salvador Puig Antich sigue viva.

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Salvador Puig Antich, también apodado como “Metge”, fue un militante anarquista y preso político catalán condenado a pena de muerte. Fue juzgado por un consejo de guerra del régimen franquista debido a la muerte de un funcionario por razones políticas.

Fue llevado a prisión con tan solo 25 años. Fue acusado del asesinato del subinspector del cuerpo general de policía Francisco Anguas. Salvador fue el último ejecutado con garrote vil en el estado español, uno de los asesinatos más crueles de la historia de este país.

Perteneció al MIL, Movimiento Ibérico de Liberación, organización que apoyaba la agitación armada y fomentaba la lucha obrera. Fue una organización anticapitalista activa durante la década de los 70 en Catalunya. Su fin era dotar de materiales y herramientas a la clase obrera para que los propios obreros se emanciparan. Las principales actividades del MIL se dividían en dos ramas, la agitación armada y la construcción de la biblioteca socialista, que consistía en la difusión de literatura clásica del movimiento obrero, ofreciendo así herramientas para la reflexión proletaria.

Llegaron a publicar dos números de su revista CIA Conspiración Internacional Anarquista.  La parte de agitación armada la dedicaban a atracar bancos para poder construir la biblioteca socialista, también se constituyeron grupos de autodefensa obrera. El objetivo principal era ayudar a la realización de la revolución obrera.

Con 18 años la primera militancia de Salvador comenzó en CCOO, formando parte de la comisión de estudiantes. Pronto se dio cuenta de que rechazaba jerarquías dentro de las organizaciones políticas en la lucha de clases para la emancipación de la clase obrera y comenzó a conformar una ideología anarquista.

Una vez licenciado en económicas empezó su militancia en el MIL, ya mencionado. Salvador dedicó su militancia como miembro del MIL en su rama armada llevando a cabo la lucha contra el capitalismo. Él principalmente participaba como chófer en los atracos, con lo recaudado también financiaban sus publicaciones clandestinas de la revista CIA. También se ofrecieron para ayudar económicamente a huelguistas. Se relacionaban en el sur de Francia con cenetistas, integrantes de la CNT. La banda se disolvió tras un atraco en el que un policía salió herido y los miembros del MIL comenzaron a ser investigados. 

Salvador Puig Antich fue detenido el 25 de septiembre tras un tiroteo en una operación en la que la brigada político social quería desarticular la banda, Puig Antich resulto herido y el agente Anguas muerto.

Fue encarcelado como autor del asesinato y fue juzgado por un consejo de guerra que llevó su ejecución a cabo el día 2 de marzo de 1974. Partidos políticos, asociaciones de derechos humanos y personas reconocidas pidieron su indulto.

Salvador estaba convencido de que su ejecución se llevaría a cabo como venganza contra el movimiento antifascista por el asesinato de carrero blanco. 

 El caso de Salvador Puig Antich nos muestra la brutalidad del franquismo y nos sirve de referencia e inspiración para la lucha dentro y fuera de las prisiones. Es un personaje que incita a la agitación y a la rebeldía en las calles y no debe ser olvidado. Las ideas y acciones de salvador, a los ojos del estado español eran un peligro para el régimen y ponían en jaque la estabilidad de este, acercaba cada vez más al proletariado a su deseo de emancipación, la amenaza que representaba no era fácil de combatir por la vía pacífica por lo que el franquismo decidió acabar con él de la forma más brutal.

 Este tipo de crímenes se cometieron para extender el miedo entre la juventud combativa. Esas represalias son las que nos deben llevar a seguir luchando para acabar con un régimen que a día de hoy sigue vigente, una corona heredera del franquismo y un sistema en el que nuestra libertad de acción, reunión y expresión se ven cada vez más amenazadas por estas instituciones que pretenden mantener el orden del pasado con el que no logramos romper del todo. A día de hoy la memoria de Puig Antich sigue viva. 

Kollontai

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