Ser español no es una elección, te toca o no en función de unas circunstancias territoriales. No tiene mérito ni demérito, lo eres o no: hay mucha gente que quiere serlo y no puede por distintas razones y otra que no quiere serlo por otras y no le queda más remedio que apechugar con su lugar de nacimiento o acogida. Sin más. Crear y apelar, pues, a un presunto valor de lo español per se, bandera en mano o tatuada en el culo es un recurso tan simple como peligroso, que en este país conocemos bien, y en blanco y negro.
Cuando el líder de Ciudadanos habla, además, del “complejo” de ser españoles una no puede evitar que la imaginación se le desborde en situaciones tan ridículas como la de un sujeto en la garita de seguridad de un aeropuerto contestando a un agente:
Las manifestaciones del Patriarcado están presentes, desgraciadamente, en todas las facetas de nuestra sociedad capitalista. Sus vestigios culturales son mucho más profundos y antiguos que el capitalismo en sí, pero como buenos aliados en la consecución de sus objetivos, se necesitan y se complementan el uno al otro. Capitalismo y Patriarcado forman esa criminal alianza que nos ahoga, nos explota y nos oprime, y cuyos coletazos llegan a todos los ámbitos de nuestra arquitectura política, social, económica y cultural: nuestras relaciones laborales son machistas, nuestra justicia es machista, nuestros comportamientos íntimos y cotidianos son machistas. Son machistas nuestros modelos de relación y de familia, son machistas las respuestas institucionales, y son machistas las concepciones que se tienen sobre los trabajos y la reproducción. Es machista, en fin, nuestra visión del mundo y de la sociedad. Todo está delimitado en nuestra sociedad desde el capitalismo heteropatriarcal, que proyecta los modos y formas de pensar, de actuar y de comportarnos, así como nuestras visiones y enfoques del mundo en que vivimos. Y si tuviéramos que resumir en una sola palabra la naturaleza de dicha visión, esa palabra sería violencia. Porque tanto el patriarcado como el capitalismo generan violencia en todas sus estructuras y manifestaciones. Y no solo ello, sino que estos dos sistemas defienden a los violentos, a los corruptos, a los especuladores, a los que esquilman el planeta para seguir obteniendo beneficios.
Josep Fontana

Gran polémica la que se ha originado en Marbella, que ha llegado al ámbito nacional, tras conocerse que el socio de Gobierno municipal del PP en el Ayuntamiento, el partido independiente Opción Sampedreña (OSP), subvenciona con 9.000 euros a la asociación ‘Despertar sin Violencia’, un colectivo que dice combatir «la violencia de género que afecta a mujeres, hombres y niños» y que ha difundido mensajes de apoyo a los miembros de ‘La Manada’.
El colegio de Infantil y Primaria Maestro Juan González, en el municipio gaditano de Los Barrios, tiene dos profesores de Religión en plantilla, pero sólo uno da clases. La otra no tiene carga horaria desde 2015, aunque sigue asistiendo regularmente a su puesto de trabajo y cobrando 1.400 euros netos al mes. La situación de esta maestra de Religión no es aislada, se repite en al menos una veintena de colegios andaluces consultados por este periódico. Todos ellos denunciaron por escrito ante la Administración educativa que les habían asignado un profesor de Religión de más, o que les habían contratado por más horas de las que su centro necesitaba para esta asignatura. Pero nadie ha corregido este desfase en tres años.
El pasado 26 de abril se daba a conocer la sentencia judicial del caso de «La Manada», un grupo de cinco hombres (dos de ellos miembros de cuerpos de seguridad del Estado) que violaron y agredieron sexualmente a una chica de 18 años durante los San Fermines de 2016. Con un juicio marcado por la permanente revictimización y humillación a la mujer (que incluye la contratación de un detective para controlar a la denunciante) la sentencia ha sido vergonzosa: 9 años de condena por el delito de abuso sexual. Es decir, no hay reconocimiento por parte los jueces de violencia por parte de los agresores y, por ende, no hay violación.





A ver si un día reconocen el asesinato de mio tío Guillermo Martínez Orejas que asesinaron en Coslada en Mayo…