La contribución de las empresas al sostenimiento del Estado, a través del Impuesto de Sociedades (IS), se ha reducido a la mitad durante de la crisis, como consecuencia de la caída de los beneficios. Sin embargo, la recaudación por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) sigue prácticamente igual que en 2007, a pesar de las altas tasas de paro y de la caída de los salarios.
Eso obedece a que el IS tiene mecanismos que favorecen a las empresas cuando su situación es mala e incluso les permiten compensar pérdidas y beneficios unos años con otros. El IRPF es más rígido y, por su alto potencial recaudatorio, los gobiernos suelen recurrir a él cuando necesitan cuadrar las cuentas públicas, como hizo Mariano Rajoy nada más llegar a Moncloa a finales de 2011. Leer el resto de esta página »
Decía Kevin Spacey en Sospechosos habituales que el mejor truco del diablo fue convencer al mundo de que no existía. Algo así parece que sucede en nuestro país con Franco. El pasado 18 de julio se cumplieron 80 años del golpe de Estado que terminó con la ilusión de la realidad Republicana en España, esa que retrató Orwell en los primeros días de su estancia en Barcelona en Homenaje a Cataluña. Resulta curioso la indiferencia con la que se ha pasado por alto este hecho en nuestro país o, en el peor de los casos, lo que más ha llamado la atención ha sido algún
Se cumple este mes de julio el octogésimo aniversario del comienzo de la Guerra Civil española (1936-1939). El 17 de julio de 1936 comenzó el golpe militar en el Protectorado marroquí y al día siguiente la sublevación se extendió por el resto de España. Aunque se han escrito miles de libros sobre la contienda, tratando los más diversos aspectos, el desconocimiento de esta guerra por parte de una buena parte de la sociedad española, y en particular las jóvenes generaciones, es preocupante; sobre todo, porque a ese desconocimiento se unen tergiversaciones y tópicos que, difundidos durante la larga dictadura franquista y propalados después por el revisionismo neofranquista encabezado por Pío Moa, han arraigado profundamente en la población. Conviene, por tanto, dejar claro algunas cuestiones fundamentales en relación con el hecho más importante de la historia española del siglo XX.
Hoy es Niza. Vidas rotas sobre el suelo de una ciudad maravillosa que celebraba como toda Francia aquel lejano triunfo de la libertad “contra la tiranía”. Los atentados terroristas han entrado en una rutina trágica. Por más controles que establezcan, no parece fácil evitar que un fanático -por el motivo que sea- coja un simple cutter como ocurrió el 11 de septiembre de 2001 en los aviones que se estamparon en Estados Unidos, explosivos en numerosos lugares o un camión cargado de odio lanzado este 14 de Julio contra la Costa Azul. El protocolo es el mismo. Balance de víctimas. Autoría. Un sinfín de declaraciones políticas y condolencias. “No hay españoles”, en nuestro caso. El circo de la visceralidad. Y repetir y repetir hasta la extenuación. Poco del cruce de intereses, de la hipocresía, de la demagogia y de cómo se saca provecho del dolor y el miedo de la población. Nada apenas sobre atajar con eficacia las causas. De establecer al menos cortafuegos útiles.
Las conclusiones del abogado de la UE apoyan la decisión del Tribunal Supremo español que dictaminó que la banca solo tenía que devolver el dinero cobrado por las cláusulas suelo desde mayo de 2013
Hace ochenta años un puñado de militares llenos de soberbia ideológica quisieron salvar a España. Pensaron que su aventura iba a ser cosa de unos días, pero se equivocaron. Metieron a este jodido país en un túnel del tiempo lleno de horrores, del que maltrechos pero gozosos logramos salir cuarenta años después. O eso pensábamos. Han pasado otros cuarenta años, se dice pronto, y cuando el próximo lunes se cumplan ochenta del golpe de estado que dio lugar a la Guerra Civil, nos encontraremos con un panorama tremendamente inquietante.
El recuerdo a José Couso y las protestas contra el TTIP y el CETA han centrado las reivindicaciones de centenares de manifestantes frente a la Embajada de Estados Unidos. La concentración por la llegada de Barack Obama se ha producido bajo un fuerte despliegue policial para evitar incidencias





A ver si un día reconocen el asesinato de mio tío Guillermo Martínez Orejas que asesinaron en Coslada en Mayo…