
Día a día, Trump va tomando más trazas de lo que fue Adolfo Hitler. Decide sobre qué tierras quiere apropiarse, de qué bienes beneficiarse, quién debe ser el presidente de países ajenos y tiene ya su propia Gestapo: el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Nadie pone en duda que sus actuaciones guardan excesivo paralelismo: coches sin matrícula, actúan sin orden judicial donde y como quieren, secuestran, agreden e incluso asesinan con total impunidad. El más reciente muerto, un joven enfermero de cuidados intensivos y, hace apenas dos semanas, otra joven. ¿Delito?… ninguno. ¿Justificación? Seguramente ahora serán capaces de decirnos que fueron los que planearon y ejecutaron a JF Kennedy, pero en el momento de su asesinato, no se les conocía ningún delito.



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¿El "desastre de Chernóbyl" pudo haber sido provocado por un ataque del enemigo americano?