El Metro de San Fernando de Henares, un saco sin fondo.

La línea 7b de Metro, ubicada en San Fernando de Henares, se ha convertido en un auténtico triángulo de las Bermudas en la Comunidad de Madrid, se traga todo el hormigón y el dinero que se le eche. El 8 de abril reabría sus puertas después de que la Comunidad inyectase tres millones de euros en refuerzo en hormigón. Pero al poco tiempo, el 23 de mayo, se veía obligado a insuflar de urgencia otros 3,6 para el refuerzo y el pasado 2 de junio adjudicaba otros 2,4 para la intervención en las estaciones. Es decir, seis millones en dos meses.

En total, el Gobierno regional lleva gastados 15 millones en arreglos desde que se inauguró en mayo de 2007. El motivo para tanto gasto, la inestabilidad del terreno en el que se asienta.

La adjudicación de urgencia del 23 de mayo asciende a 3.693.236,38 euros. Se trata de una actuación en torno al pozo de ventilación y bombeo. Los trabajos han de concluirse el próximo 9 de octubre.

Los 2,4 millones adjudicados el 2 de junio se refieren a «la mejora de la infraestructura de estaciones e instalaciones del túnel en la línea 7b del Metro de Madrid. Tramo: Barrio del Puerto-Henares». Un portavoz de la Consejería de Infraestructuras, Transporte y Vivienda admite que lo han tenido que hacer porque «también se habían visto afectadas las estaciones».

Sólo en esta legislatura se han invertido nueve de los 15 que se ha gastado la Comunidad en arreglos desde mayo de 2007. En total, ha sufrido cinco importantes intervenciones por el tipo de terreno en el que se asienta.

La penúltima costó tres millones y obligó a la Comunidad a intervenir en 24 viviendas por las grietas que han provocado los daños. Debido a los antecedentes de la línea de Metro, la Consejería de Transportes, Infraestructuras y Vivienda ya tenía provisionados los tres millones que se han gastado en mayo, adelantándose a lo que pudiese ocurrir.

Los técnicos tenían previsto volver a hacer las pruebas para determinar si hacía falta o no seguir con las medidas de reforzamiento, en septiembre u octubre, pero los análisis previos realizados obligaron a la Comunidad a intervenir, aclara un portavoz de la Consejería.

La línea 7 del Metro a Coslada y San Fernando fue realizada entre 2003 y 2007. Consta de tres tramos: Las Musas-M40; M40-Coslada y Coslada-San Fernando de Henares. La zona afectada se encuentra completamente en el tercer tramo. Tiene siete estaciones y una longitud de 6,5 kilómetros.

«Desde su inauguración se detectaron filtraciones en el pozo de bombeo, situado entre las estaciones de San Fernando y Jarama. Tras monitorizar la zona se detectaron diversos movimientos», según señala la Consejería en la memoria sobre la actuación sobre la línea afectada. Por ello, se procedió a ejecutar diversos trabajos para estabilizar el terreno.

Desde la inauguración de la obra por Esperanza Aguirre -el 5 de mayo de 2007, semanas antes de las elecciones- hasta el 23 mayo pasado, la Comunidad se ha gastado 9.051.776,76 euros, sin incluir el IVA, en sucesivas intervenciones. En 2009, hubo una de 3.002.668,63 euros; en 2011, dos por un montante de 878,091,74 euros; en 2014, otra por 2.171.016,39 euros y en 2015-16, la última por tres millones.

Un informe del 1 de agosto de 2013 de la Unidad de Seguimiento y Auscultación Continuada remitido a la Dirección General de Infraestructuras daba por resuelto el problema y concluía que «el tratamiento realizado ha demostrado su eficacia».

Pero en el otoño de 2014 se detectó una reanudación de los movimientos, y en la primavera de 2015 se manifestaron, incluso, «daños» en algunos edificios del Complejo Dotacional El Pilar.

En abril de 2015 se contrató la ejecución de una campaña geotécnica e instrumentación en la zona afectada que consistía en realizar tres sondeos. Básicamente, se detectó la existencia de «sales altamente solubles» en los niveles profundos. A la vista de los daños que se veían se decidió actuar con más celeridad.

El 28 de julio, ya con el nuevo equipo de Gobierno, se acordó contratar las obras de emergencia. La propuesta inicial de Rodio Kronsa, la adjudicataria, se ha ido modificando y ajustando a medida que se ha conocido la dimensión de los daños provocados por «un acuífero confinado en un terreno kárstico. Es decir, con abundantes huecos creados por la disolución de las sales del terreno». Los huecos se detectaron a tan sólo dos metros del solado del túnel que se había ejecutado.

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