El país rumbo al caos, con un pasota en La Zarzuela y un okupa prepotente y chulesco en La Moncloa.
“Consummatum est”, el indeseable y repetitivo acto electoral que como espada de Damocles pendía sobre la cabeza de todos los españoles a cuenta de unos cuantos monicacos de la política española que llevan años jugando a insultarse entre ellos y a no hacer nada positivo para el común de los mortales que les han votado y responsabilizado de su porvenir, se veía venir o, por lo menos, algunos sí lo vimos y lo escribimos hace meses. Y lo peor, amigos, está por llegar porque las elecciones del 10 de noviembre no van a solucionar nada, pueden degradar todavía más el desgraciado escenario político y social en el que estamos inmersos y abocar al país a soluciones de emergencia general. Y no quiero con esto asustar a nadie pero sí alertar al ciudadano medio español de que si no reacciona, y pronto, el entramado social español en su conjunto (y no solo el político que a día de hoy se presenta desorientado, acabado y sin idea de cómo salir de ésta) y exige soluciones concretas y rápidas a aquellos que ostentando las supremas magistraturas de la nación tienen la responsabilidad de idearlas, presentarlas e implementarlas… la inacción y el despiste político descomunal que arrastramos puede devenir en soluciones políticas y sociales “no convencionales”. A buen entendedor…
Púnica y la Comunidad de Madrid vuelven a relacionarse. La administración autonómica se ha convertido en una auténtica agencia de colocación en el seno popular, que no cesa en su ímpetu de atribuir cargos a personas vinculadas con una trama de la que Madrid es incapaz de desvincularse.







¿El "desastre de Chernóbyl" pudo haber sido provocado por un ataque del enemigo americano?